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miércoles, 25 de enero de 2012

¿Controlarlo todo?


Ayacucho
 Suelo escuchar muchas veces frases que en el fondo dicen: "Dichoso el hombre y la mujer que sólo tengan dos hijos (o menos), porque podrán darles todo" (y ese todo se refiere a cosas materiales); "Dichosos los padres que dejan pasar al menos cuatro años entre un hijo y otro, porque no tendrán que cambiar pañales por duplicado" (o cualquier otra excusa); “Todavía ni pensar en tener hijos, me quedan muchos años para disfrutar de la vida” (Como si les quedara tantos para luego disfrutar de los hijos, o como para que les quede tan pocos que luego no puedan disfrutarlos); ... entre otras tantas cosas.
Cuando se habla de la defensa a la vida, no es poco común hablar de embarazos “no deseados”, o “no planificados”. ¿Qué diferencia hay? El tema está en no querer controlar todo, en no querer quedarse con lo que uno quiere y no asumir responsabilidades. Me queda claro que el amor puede asumir lo que se genera con amor, por lo tanto, amar es mi prioridad.
No he tenido la dicha aún de ser padre, pero he tenido las mejores referencias de gente que naturalmente es feliz siéndolo, aún en circunstancias “no planificadas”.
Verdaderamente debe ser una tarea difícil para una mujer estar embarazada, pero también puedo notar la gran oportunidad que tienen para amar hasta extremos tan profundos.
Si por mi fuese, tendría muchos hijos con quien pronto será mi esposa, y no me preocuparía por saber exactamente cuándo es que deben venir. Al decir eso suelo enfrentar críticas como: “porque tú no los llevas en tu vientre”; “serías un irresponsable”; “¿y ella va a querer?”; “No van a tener tiempo para estar juntos”. En verdad lo que tengo que hacer es cuidarla, darle amor para que ella sepa darle amor a nuestros hijos, según lo que naturalmente suceda. Ella tendrá la oportunidad de llevarlos en su vientre desde el inicio de su existencia y la única irresponsabilidad que vería en todo eso, sería cerrarme a la vida de alguno. Afortunadamente sé que ella quiere acogerlos y no me cabe duda del amor que pueda entregarles.
Soy consciente que hay distintas circunstancias y muchas variables (físicas, esterilidad, psicológicas, violencia, etc.) que pueden jugar; pero estoy totalmente convencido que ninguna es suficiente como para negar una vida, porque quien la niega, tiene escases de amor, el peor mal del hombre.
También sé, que podría no tener hijos, y hace poco leí sobre esa posibilidad, pues durante la preparación para mí matrimonio, tenía que saber algo del tema, y llegué a la conclusión que si fuese así (que no es lo que deseo), será una oportunidad para agrandar mi corazón y aprender a amar junto a mi esposa a quienes no amaron sus padres.

lunes, 2 de enero de 2012

...tiempo nuevo...

Es importante hoy estar consciente del tiempo en el que vivo, y lo digo porque si no lo estuviese, no podría poner los medios para hacer lo que me corresponde… como tantas veces en mi vida. Pero el encanto está en hacerlo cada vez más nuevo.
Con esto expreso mis ansias de poder corregirme, y es verdad que debo hacerlo porque cada día es nuevo y cada día tiene un encargo especial en la vida, que continúa lo que hice el día anterior y se proyecta al día siguiente. La idea de verlo así es poder proyectar la vida con una finalidad, con el querer cumplir la misión que tengo en el mundo y de la cual estoy seguro no tengo opción más que cumplirla si verdaderamente quiero ser feliz.
Tener clara la misión, es el primer paso para poner los medios necesarios para poder cumplirla. Nunca nadie nos dirá cómo debemos hacerlo, ni la hora ni el momento, pero nosotros, los seres humanos, tenemos el don de poder discernir el mejor momento, pero a la vez tenemos otro don que nos hace confiar en el plan de nuestra vida, que no controlamos más de lo que humanamente nos es permitido.
Tiempos nuevos en el día a día para avanzar, con el entusiasmo renovado después de haber descansado por el trabajo del día anterior, con una nueva oportunidad para hacer mejor las cosas, para dar más frutos que el día anterior, y teniendo la esperanza que si hoy no puedo hacer todo bien, tendré otro día para hacerlo.
En este tiempo, nuevo, tengo la oportunidad de formarme y prepararme para recibir un don grande, cada día que pasa es un día menos que falta para “el gran día”, en el que esencia mía no será sólo mía, sino que será también de otra persona… y puedo reflexionar varias cosas sobre eso, y todo tiene un inicio…
Después de un tiempo de renuncia, conocimiento de mí mismo y conocimiento de una realidad que no puedo evadir, porque está impregnada en lo profundo de mi ser, inició una etapa llena de más descubrimientos, de entrega, anhelos, esperanza, confianza, aprendizaje, esfuerzo, caídas, levantadas, y muchas cosas más, conocí a una persona con la que quiero pasar el resto de mi vida, y con quien se inició la gran aventura de vivir respondiendo verdaderamente una vocación. Me di cuenta rápidamente que esto de vivir una aventura, es una gran opción, una decisión que tomar y a partir de eso lo demás va llegando y prácticamente es un descubrimiento perenne, en el que inmerso en él, puedo descubrirme y cumplir mi misión… ¡pero lo mejor es que ayudo a esta persona a descubrirse y cumplir su propia misión también!
Lo importante para nosotros es apuntar al mismo horizonte, nadar en la misma barca y remar hacia nuestro destino, pues el siguiente puerto debe ser “la santidad”.

miércoles, 26 de enero de 2011

La Infinitud de la Estepa

Hace un tiempo vengo escuchando esta frase, que está en una canción. Me llama mucho la atención no haberla escuchado antes, o tal vez no haberle puesto mayor atención. El tema va saltando cada vez más que entro en su letra, y me lleva a reflexionar varias cosas como la búsqueda constante en la que vivo, en lo difícil que se torna esto por “el mundo” en el que vivimos, que muchas veces no me deja respirar, y esto me hace ver que el anhelo de encontrarme con mi Padre y rendirme en sus brazos es cada vez más grande.

Aún así todo el entorno sigue volviéndose gris, “el mundo” parece tener más poder, la lucha la veo cada vez más cercana a mí, y la resistencia es cada vez más recia, aún cuando cada vez estoy más preparado.

Me hace daño ver que las tinieblas invaden mi propia casa, a las personas más cercanas a mí, y no tengo cómo ahuyentarlas. Ni siquiera tengo las fuerzas para hacerlo, y aunque lo pida, me siento abandonado aunque sé que eso es totalmente falso. De todos modos me pregunto varias veces por qué no veo resultados. El tiempo avanza y voy perdiendo la esperanza, y de ahí sale las preguntas más graves: ¿Cómo podría ayudar si primero no me ayudo?, ¿Cómo encontrar si yo mismo no me encuentro?... Claro está que hay más cosas, pero de una manera gráfica se puede expresar así, porque la conversión es constante, el camino sigue y hay que seguir caminando sin parar, pues no hay tiempo que perder.

Así es que llego al enfrentamiento de los temores, que es el enemigo más grande de la razón. Éstos se meten y asechan y terminan confundiendo…

Yo “ya vi el sol, y no puedo dudar que existe”.

martes, 11 de enero de 2011

Actividades del Mundo

Una vez más me atrevo a escribir acerca de un ámbito donde se desarrollan actividades de todo tipo, “el mundo”. La vida está llena de actividades y me sucede que efectivamente quisiera ver el mundo y desde lejos, ver y entender cómo es que se concatenan las actividades de todo ser humano: negocios, religiones, deportes (y justo ahora el mundial de futbol que tanta atención atrae), crímenes, pobreza, rutinas, terrorismo, guerras… y todo en un mismo mundo. Dios con su gran bondad y sabiduría nos ha dado dones para desplegarlos; algunos siendo muy hábiles utilizan mal sus dones y los vierten en hacer “el mal”, o en hacer mal las cosas. Sin embargo hay otros que tienen grandes capacidades y pueden volcarlas en acciones buenas y sabias.
Entonces medito un poco y quisiera gritar esperando que me hagan caso, o que se pudiera: “¡Paren el mundo!, ¡Me quiero bajar!”; porque definitivamente acá no logro entender ni en lo más mínimo lo que sucede, me esmero estudiando, leyendo, queriendo “saber” y resulta que cada vez me doy más cuenta que falta tanto, y me agobia. Todos andamos por un camino distinto, buscando cosas, tratando de responder otras, viviendo el día a día y programando un futuro que no nos pertenece, pero si no nos preparamos para el mañana y Dios nos lo regala, podríamos caer en un hoyo grande. Pero bien claro me queda de que hay alguien de fondo, y es Dios quien espera algo más de mí, y de cada uno de nosotros. Pero que difícil se me hace entender lo que me pide, lo que verdaderamente tengo que darle y entregarle. “Verdaderamente soy humano” y cometo errores que hasta podrían parecer incorregibles, y me da miedo, pero “el miedo es el enemigo más poderoso de la razón” y efectivamente lo vivo así. En el momento donde se ejerce la lucha entre estos grandes enemigos, es cuando “entro en razón” y le pido a Dios que me ayude y me acompañe en el caminar.